Amor incondicional
Cristhian
Guevara Velarde
Una mascota tiene un valor muy importante, por lo tanto no
se debe despreciar este regalo que te da la vida. Con Lola entendí que las
bendiciones llegan cuando menos te lo esperas. Aún recuerdo el día en que llegó
a mí vida y desde ahí me enseño muchas lecciones.
Hace ya dos años cierta mañana del mes de
octubre un desagradable incidente interrumpió la alegría de la familia Guevara
Velarde. Lola era la mascota de la familia, era la engreída de la casa, pero
esa mañana estaba luchando por su vida es decir estaba agonizando, quizá la
causa haya sido por un descuido o porque el destino así lo quiso. Cuando
ya se agotaban las esperanzas Lola luchó por su vida, porque sabía que
alguien la esperaba en casa.
Cristhian despertó aproximadamente a las 6
horas y como era habitual fue a saludar
a su querida mascota que por cierto
estaba en espera de sus cachorritos es decir estaba preñada. Lola era la
mascota engreída de la familia y siempre se notaba alegre e hiperactiva, pero
esa mañana se notaba que algo malo
estaba pasando, Lola estaba temblando. Los demás miembros de la familia al
parecer no se percataron lo que sucedía con Lola pues se encontraban como si nada
estuviese pasando.
“¿Pero por qué?” Era lo que Cristhian se
preguntaba, y nadie se lo podía explicar, se notaba en los ojos de Lola que la
angustia la invadía, y al parecer ningún integrante de la familia se daba cuenta,
porque cuando le preguntaron al papá dijo que la notaba bien. Los demás respondieron que la veían bien, pero Cristhian
sabía que algo estaba mal. Rápidamente entro a su habitación a sacar dinero
para llevarla al veterinario más cercano, la tomo en brazos y ella seguía
temblando, una intuición le decía que tenía que actuar rápido.
A unas cuadras de su casa llegó a la
veterinaria, rápidamente le dijo que la revisara, y con unos exámenes que
le hizo se dio cuenta que su querida Lola había tenido un aborto, la
veterinaria dijo entonces que ella se
encontraba en un grave estado de salud, y que tenían que operarla
inmediatamente, además dijo que la
operación era de alto riesgo y no aseguraba que iba a sobrevivir, eso realmente
impacto a Cristhian, se le formo un nudo
en la garganta y empezó a desesperarse, pero al poco tiempo se calmó porque
sabía que tenía que ser fuerte y hacer caso a las indicaciones del veterinario.
Al llegar a casa los demás miembros de la familia se enteraron de la tragedia, había dejado a Lola en el
centro médico de animales para avisar a mis hermanos y mis padres lo que estaba
sucediendo. Fueron rápidamente a la veterinaria para que se realice la operación, cuando llegaron notaron que Lola
se encontraba sedada, y estaba todo listo para que empiece la operación.
Cristhian se dirigió a la sala de espera, donde se quedó aproximadamente 2
horas para que termine la operación. Entonces el veterinario salió, “la
operación ha sido un éxito, Lola se encuentra en buen estado y tiene que
guardar reposo por un momento” un gran
alivio invadió la mentes de los
integrantes de la familia, y Cristhian abrazó al veterinario.
Una gran lección
Habían pasado dos meses desde el día de la
operación, Lola se encontraba en un buen estado de salud se había recuperado y
estaba corriendo por el parque y jugando con otras mascotas. Cristhian
recordaba las aventuras y anécdotas que había vivido junto a Lola, una de ellas
fue cuando Lola se estaba peleando con otra perra en la calle y por separarlas
le mordieron el brazo a Cristhian. También recordó el día en el que Lola llegó
a su casa.
Eran las 23 horas aproximadamente de un viernes del mes de Enero y Cristhian se regresaba a casa después de un
largo día, se encontraba a tres cuadras de su casa y una perrita abandonada lo
empezó a seguir. “Fuera, fuera” Cristhian la estaba botando para que no se
acercase más, pero la perra insistía e insistía de tal forma que empezaron a
caminar muy de cerca. Al poco tiempo llegaron a la casa de Cristhian y él no
sabía que hacer pues es de las personas que son bien sentimentales y le daba
pena deshacerse del animal de una forma violenta.
Cristhian entro a su casa con el fin de sacarle algo de comida y agua a la
perra porque parecía desnutrida y sedienta, la perra al ver este hecho empezó a
mover la cola y se emocionó, pues de inmediato empezó a tragar la merienda que
Cristhian le había sacado. Al terminar de tragar, Cristhian entro a su casa y
cerró la puerta con un remordimiento de conciencia que jamás le había pasado.
Se fue a descansar y a la mañana siguiente se dio con una gran sorpresa.
La sorpresa de Cristhian fue grande pues la perra se encontraba en la
puerta de su casa y él no sabía que hacer,
rápidamente llamó a su madre y le conto lo que había pasada la noche
anterior. La madre de Cristhian se vio conmovida por la historia y es ahí
cuando Cristhian dice “mamá que te parece si la adoptamos, me encanta esta perra
y parece educada, pobre de ella no tiene un hogar y debe de estar sufriendo,
prometo ser responsable con ella y cuidarla” la mamá de Cristhian sin pensarlo
dos veces aceptó la propuesta de su menor hijo. Es así como se inicia esta
historia, sin lugar a dudas una historia de telenovela.
El resto de la familia al enterarse de lo que había sucedido se notaron
contentos por la nueva integrante de la familia, pero sin que haya pasado mucho
tiempo la mascota generó un problema, pues la familia no se ponía de acuerdo
para ponerle un nombre. Todos los miembros de la familia tenían nombres
distintos entonces Cristhian hizo un sorteo donde puso los nombres propuestos y
como ya se sabe el nombre que salió
ganador fue LOLA.
Desde ese día Lola se ganó el cariño de la familia con su tierna mirada y
con su peculiar movida de cola, al cabo de un tiempo se convirtió en la
engreída de la casa. Además se hizo conocida rápidamente por los vecinos y se
notaba que la querían bastante pues tenía unos ojos marrones nunca antes
vistos, un ladrido chillón que se podía reconocer a metros de distancia y sobre
todo era bien juguetona como cuando le compras un nuevo juguete a un niño.
Sin lugar a duda Lola le ha
enseñado a Cristhian una lección
importante de la vida, la cual es luchar por lo que quieres, se ha convertido
en una parte importante en su vida, pues es quien le da muchas alegrías a él y
a su familia. La familia Guevara Velarde es muy afortunada al tener como
compañera e integrante de la familia a Lola. Y Lola es muy feliz con la familia
que el destino le puso en su camino.
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