miércoles, 1 de julio de 2015


La mejor experiencia

Cristhian Guevara Velarde
Cristhian_g_v@hotmail.com





Lograr los objetivos que se propuso Cristhian son la mejor satisfacción para él, producto de la perseverancia y esfuerzo ingresó a la universidad. El apoyo incondicional de sus familiares son la fuerza que lo  ayudaron a lograr sus metas. Tan solo es el comienzo de muchos éxitos, Cristhian tiene muchos sueños y metas por lograr y nunca se rendirá.


Todo empezó cuando Cristhian tan solo tenía 16 años de edad y se encontraba cursando el quinto año de secundaria en el colegio de sus amores “Padre Francois Delatte”, al igual que sus demás compañeros de clases él no sabía que hacer cuando acabase el colegio. Llegó el día en que se terminaron las labores escolares y con esto se terminaba la etapa escolar de la vida de Cristhian al cual sus amigos lo apodaron “negrito”,  sin lugar a duda él sabía que nunca más regresaría a la vida colegial.  Cristhian no quería estudiar, era rebelde y pensaba tomarse un año de vacaciones pues estaba aburrido de estudiar 11 años en el colegio.

Entre llantos y risas, alegrías y tristezas, Cristhian y sus amigos se despedían de sus queridos profesores, pues sabían que nunca más regresaría esta etapa tan maravillosa de colegiales. Con la finalización del colegio Cristhian sabía que entraría a una etapa más difícil de su vida, sabía que era el momento de tomar decisiones  importantes para su futuro pero él con tan solo 16 años todo lo tomaba a la ligera y todo lo veía divertirse. Pasaron 8 meses donde Cristhian no se dedicó a estudiar ni nada por el estilo, es cuando sus hermanos tomaron cartas en el asunto y empezaron a presionarlo para que postulase a la universidad.


Cristhian había adquirido muchos conocimientos en su etapa escolar, se encontraba confiado que ingresaría a la universidad sin ningún inconveniente, sin embargo no tenía la propia voluntad de inscribirse a un examen de admisión. “Es tiempo de que estudies, ya paso mucho tiempo desde que acabaste el colegio  y si no estudias te botare de la casa”, enojado el hermano mayor le reprochó y se armó una fuerte discusión. Tiempo después Cristhian reflexiono sobre lo discutido y las palabras de su hermano y cansado de que sus familiares lo regañen, decidió postular a la universidad nacional de San Agustín.

El tiempo pasaba y se acercaba cada vez más el día del examen, Cristhian  estaba dispuesto a rendir la prueba pero había un inconveniente, él no sabía que carrera profesional quería estudiar. A él le gustaba el mundo de las letras, entonces empezó a averiguar sobre las especialidades a las que podía postular, incluso por su propia cuenta fue al psicólogo de su ex colegio para que le ayudase a escoger una carrera universitaria. Después de tantos test de estudio y averiguaciones es donde Cristhian se da cuenta de que había nacido para estudiar Ciencias de la Comunicación.

Entonces llegó el día tan esperado por Cristhian, el día del examen. Él se encontraba sereno, realizó su examen en menos del tiempo que le indicaron, terminando la hora de la prueba  se fue al estadio a ver un partido de futbol del equipo de sus amores el “Melgar”. A las 17 horas mientras observaba atentamente el partido de futbol,  Cristhian empezó a recibir llamadas para darle la noticia. “Felicitaciones hijo, yo siempre eh confiado en ti y sabía que lo lograrías, te espero en la casa para festejar”  su madre de Cristhian  le decía estas palabras con tanta felicidad que se escuchaba su voz entrecortada. Es ahí donde Cristhian se entera que había ingresado a la universidad, pues las personas que lo llamaron lo hicieron con el fin de felicitarlo y desearle la mejor suerte para una nueva etapa de su vida, la etapa universitaria.


Una gran lección

Había pasado ya un mes desde el ingreso de Cristhian  a la universidad, estaba de vacaciones pues las clases iniciaban recién en Marzo, a él le encantaba jugar fútbol, y tenía en mente ir a probarse y pasar los exámenes  del equipo de fútbol de la reserva del “Melgar”. Llegó el día en el que se realizaron las pruebas de técnica-táctica, consistía en jugar un partido de fútbol y mostrar sus habilidades y destrezas. Cristhian siempre tan confiando empezó la prueba y creía que la iba a pasar sin ninguna dificultad, “muy bien jóvenes eso es todo por hoy, a los que pasaron las  pruebas los llamaremos a su teléfono a las 20 horas de hoy día” el preparador físico del equipo les daba ese mensaje a los postulantes.

Eran ya las 22 horas y no lo llamaban, Cristhian se notaba molesto y creía que había algún error, fue a descansar con el pensamiento de que al día siguiente lo iban a llamar pero esto nunca sucedió. Cristhian se dio cuenta de que no había pasado la prueba y se frustró, se encontraba triste y arrepentido por no haberse preparado correctamente para el desafío. “Tranquilo hermano, eres aun joven y la vida te va a dar más oportunidades solo tienes que prepararte y esforzarte para lograr tus metas”, sin alguna duda las palabras de Fiorella la hermana de Cristhian fueron muy sabias y tranquilizantes para que el “negrito”  cambiase de actitud y agradeciera a su hermana.

Es así que en el mes de Octubre Cristhian decide salir a entrenar y practicar todos los días de la semana para poder ingresar a otro equipo de fútbol. Cristhian se esforzaba mucho pues tenía la cicatriz en su mente de no haber pasado la prueba al equipo del Melgar. Se despertaba a las 5 horas con el fin de hacer ejercicios y salir a correr, practicar algunas jugadas para después finalizare con un partido de futbol con personas que se encontraban en  la cancha.

Pasaba el tiempo  y Cristhian seguía con el mismo entusiasmo todos los días, cierta mañana Pedro un amigo de la infancia le avisó que se iban a realizar pruebas para ingresar a un equipo del distrito de Socabaya de segunda división. Cristhian tras recibir esta noticia se entusiasmó y empezó a practicar con más empeño pues él quería entrar a ese equipo para hacer lo que más le gusta, jugar al fútbol. Llegó el día tan esperado y Cristhian se esforzó al máximo,  al momento de finalizar la prueba fue  donde le avisaron a Cristhian que había pasado las pruebas  y ya formaba parte del planten.


A partir de experiencias que Cristhian había pasado a lo largo de ese año, él aprendió una gran lección, que todo esfuerzo tiene su recompensa y desde ese día se ha propuesto metas que las quiere realizar con el pasar del tiempo. Cristhian comprendió que a raíz del esfuerzo y la perseverancia se puede llegar a donde te lo propones y más aún si tienes familiares con un gran corazón.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario