La mejor experiencia
Cristhian Guevara Velarde
Cristhian_g_v@hotmail.com
Lograr los
objetivos que se propuso Cristhian son la mejor satisfacción para él, producto
de la perseverancia y esfuerzo ingresó a la universidad. El apoyo incondicional
de sus familiares son la fuerza que lo
ayudaron a lograr sus metas. Tan solo es el comienzo de muchos éxitos,
Cristhian tiene muchos sueños y metas por lograr y nunca se rendirá.
Todo empezó cuando Cristhian tan solo
tenía 16 años de edad y se encontraba cursando el quinto año de secundaria en
el colegio de sus amores “Padre Francois Delatte”, al igual que sus demás
compañeros de clases él no sabía que hacer cuando acabase el colegio. Llegó el día
en que se terminaron las labores escolares y con esto se terminaba la etapa
escolar de la vida de Cristhian al cual sus amigos lo apodaron “negrito”, sin lugar a duda él sabía que nunca más
regresaría a la vida colegial. Cristhian
no quería estudiar, era rebelde y pensaba tomarse un año de vacaciones pues
estaba aburrido de estudiar 11 años en el colegio.
Entre llantos y risas, alegrías y
tristezas, Cristhian y sus amigos se despedían de sus queridos profesores, pues
sabían que nunca más regresaría esta etapa tan maravillosa de colegiales. Con
la finalización del colegio Cristhian sabía que entraría a una etapa más
difícil de su vida, sabía que era el momento de tomar decisiones importantes para su futuro pero él con tan
solo 16 años todo lo tomaba a la ligera y todo lo veía divertirse. Pasaron 8
meses donde Cristhian no se dedicó a estudiar ni nada por el estilo, es cuando
sus hermanos tomaron cartas en el asunto y empezaron a presionarlo para que
postulase a la universidad.
Cristhian había adquirido muchos
conocimientos en su etapa escolar, se encontraba confiado que ingresaría a la
universidad sin ningún inconveniente, sin embargo no tenía la propia voluntad
de inscribirse a un examen de admisión. “Es tiempo de que estudies, ya paso
mucho tiempo desde que acabaste el colegio
y si no estudias te botare de la casa”, enojado el hermano mayor le
reprochó y se armó una fuerte discusión. Tiempo después Cristhian reflexiono
sobre lo discutido y las palabras de su hermano y cansado de que sus familiares
lo regañen, decidió postular a la universidad nacional de San Agustín.
El tiempo pasaba y se acercaba cada vez más
el día del examen, Cristhian estaba
dispuesto a rendir la prueba pero había un inconveniente, él no sabía que
carrera profesional quería estudiar. A él le gustaba el mundo de las letras,
entonces empezó a averiguar sobre las especialidades a las que podía postular,
incluso por su propia cuenta fue al psicólogo de su ex colegio para que le
ayudase a escoger una carrera universitaria. Después de tantos test de estudio
y averiguaciones es donde Cristhian se da cuenta de que había nacido para
estudiar Ciencias de la Comunicación.
Entonces llegó el día tan esperado por
Cristhian, el día del examen. Él se encontraba sereno, realizó su examen en
menos del tiempo que le indicaron, terminando la hora de la prueba se fue al estadio a ver un partido de futbol
del equipo de sus amores el “Melgar”. A las 17 horas mientras observaba atentamente
el partido de futbol, Cristhian empezó a
recibir llamadas para darle la noticia. “Felicitaciones hijo, yo siempre eh
confiado en ti y sabía que lo lograrías, te espero en la casa para
festejar” su madre de Cristhian le decía estas palabras con tanta felicidad
que se escuchaba su voz entrecortada. Es ahí donde Cristhian se entera que
había ingresado a la universidad, pues las personas que lo llamaron lo hicieron
con el fin de felicitarlo y desearle la mejor suerte para una nueva etapa de su
vida, la etapa universitaria.
Una gran lección
Había pasado ya un mes desde el ingreso
de Cristhian a la universidad, estaba de
vacaciones pues las clases iniciaban recién en Marzo, a él le encantaba jugar fútbol, y tenía en mente ir a probarse y pasar los exámenes del equipo de fútbol de la reserva del “Melgar”.
Llegó el día en el que se realizaron las pruebas de técnica-táctica, consistía
en jugar un partido de fútbol y mostrar sus habilidades y destrezas. Cristhian siempre tan confiando empezó la prueba y creía que la iba a pasar sin ninguna
dificultad, “muy bien jóvenes eso es todo por hoy, a los que pasaron las pruebas los llamaremos a su teléfono a las 20
horas de hoy día” el preparador físico del equipo les daba ese mensaje a los
postulantes.
Eran ya las 22 horas y no lo llamaban,
Cristhian se notaba molesto y creía que había algún error, fue a descansar con
el pensamiento de que al día siguiente lo iban a llamar pero esto nunca
sucedió. Cristhian se dio cuenta de que no había pasado la prueba y se frustró,
se encontraba triste y arrepentido por no haberse preparado correctamente para
el desafío. “Tranquilo hermano, eres aun joven y la vida te va a dar más
oportunidades solo tienes que prepararte y esforzarte para lograr tus metas”, sin
alguna duda las palabras de Fiorella la hermana de Cristhian fueron muy sabias
y tranquilizantes para que el “negrito”
cambiase de actitud y agradeciera a su hermana.
Es así que en el mes de Octubre
Cristhian decide salir a entrenar y practicar todos los días de la semana para
poder ingresar a otro equipo de fútbol. Cristhian se esforzaba mucho pues tenía
la cicatriz en su mente de no haber pasado la prueba al equipo del Melgar. Se
despertaba a las 5 horas con el fin de hacer ejercicios y salir a correr,
practicar algunas jugadas para después finalizare con un partido de futbol con
personas que se encontraban en la
cancha.
Pasaba el tiempo y Cristhian seguía con el mismo entusiasmo
todos los días, cierta mañana Pedro un amigo de la infancia le avisó que se
iban a realizar pruebas para ingresar a un equipo del distrito de Socabaya de
segunda división. Cristhian tras recibir esta noticia se entusiasmó y empezó a
practicar con más empeño pues él quería entrar a ese equipo para hacer lo que más
le gusta, jugar al fútbol. Llegó el día tan esperado y Cristhian se esforzó al
máximo, al momento de finalizar la
prueba fue donde le avisaron a Cristhian
que había pasado las pruebas y ya
formaba parte del planten.
A partir de experiencias que Cristhian
había pasado a lo largo de ese año, él aprendió una gran lección, que todo
esfuerzo tiene su recompensa y desde ese día se ha propuesto metas que las
quiere realizar con el pasar del tiempo. Cristhian comprendió que a raíz del
esfuerzo y la perseverancia se puede llegar a donde te lo propones y más aún si
tienes familiares con un gran corazón.

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